Inicio > Machado misterioso > Bécquer, Machado y sus Musas (3)

Bécquer, Machado y sus Musas (3)

El Ánima

         Vayamos ahora al “quid” de la cuestión. De la misma forma que biológicamente heredamos una serie de “pautas de conducta”, heredamos una estructura arquetípica psíquica. Uno de los arquetipos del inconsciente colectivo connaturales es el del Ánima para la psique masculina y el del Ánimus para la femenina.

        La psicóloga junquiana más importante, Marie Louise von Franz, define brevemente el Ánima como “una personificación de todas las tendencias psicológicas femeninas en la psique del hombre, tales como vagos sentimientos y estados de humor, sospechas proféticas, captación de lo irracional, capacidad para el amor personal, sensibilidad para la naturaleza y -por último, pero no en último lugar- su relación con lo inconsciente” (4).

        El Ánima, como sucede con cualquier contenido del inconsciente personal y colectivo, tiende a proyectarse inconscientemente fuera de la psique (el Ánima se proyecta primeramente en la madre). El enamoramiento estaría provocado -desde esta perspectiva psicológica- por la fascinación que ejerce la proyección del Ánima y Ánimus en la pareja. Se idealiza a la otra persona, quien por las características físicas y psíquicas propias que tenga, sirve como “cebo” de nuestro Ánima o Ánimus. La tarea psicológica que hay que llevar a cabo para la individuación será el acercarse conscientemente al arquetipo del Ánima, diferenciarla de las proyecciones e integrarla dentro de uno mismo.

        “Si se ha comprendido  y hecho consciente lo contrario sexual de la propia alma, entonces uno dispone de sí mismo y de sus emociones y afectos. Esto significa principalmente independencia real; aunque también significa, al mismo tiempo, soledad, la soledad del hombre interiormente liberado, al cual ya no le inquieta el otro sexo, a causa de que ha conocido sus rasgos esenciales en la profundidad de la propia alma. Un hombre así, ya casi no puede “enamorarse”, pues es incapaz de perderse en otro (proyectarse); pero sí será capaz de un “amor” más profundo en el sentido de una entrega consciente al “tú”, porque su soledad no le aleja del mundo: tan sólo crea la distancia exacta con él. Y como esta distancia le aferra fuertemente a su propio ser, esto le permite incluso abordar a su prójimo sin reserva, porque su peculiaridad no corre peligro alguno en ello”, afirma Jolande Jacobi (5).

 Notas bibliográficas

4 . -FRANZ, Marie Louise von: “El proceso de Individuación”, en El hombre y sus símbolos, de C.G. Jung y AA.VV., Luis de Caralt, Barcelona, 3º ed., 1981, pág.  177.
5 .- JACOBI, Jolande: La Psicología de C.G. Jung, Espasa y Calpe, México, 1983, pág 184.

TEXTO tomado del ensayo   LAS MUSAS DE BÉCQUER Y MACHADO de Ángel Almazán. Soria 7 Días, Serie “El Otro Lado”, 30 de julio de 1994

Anuncios
Categorías:Machado misterioso Etiquetas: , ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: