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Archive for the ‘Artículos machadianos’ Category

Antonio Machado, periodista de honor

El 29 de noviembre tuvo lugar en el Casino Círculo Amistad Numancia de Soria, del que Antonio Machado fue socio, su nombramiento como Periodista de Honor por parte de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), en un acto en el que se recordó su colaboración en periódicos, que constituyó “una labor discreta, pero constante y decisiva”, como señaló la presidenta de FAPE, Elsa González.

Acto de homenaje machadiano. Foto: FAPE

Acto de homenaje machadiano. Foto: FAPE

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Bosquejo caracterológico de A. Machado a través de sus poemas -1-

Trascribimos en varios posts el ensayo  Bosquejo caracterológico de A. Machado a través de sus poemas escrito por el doctor Manuel Carreras Roca y publicado en  Revista de Soria, Primera época, nº 9, tercer trimestre de 1969, previamente impreso en la revista Medicina & historia: Revista de estudios históricos de las ciencias médicas, nº 55 , mayo de 1969 , págs. 2-16.

El caracter de Antonio Machado segun sus poemas Leer más…

Monográfico machadiano de Turia por el centenario de Campos de Castilla

15 noviembre, 2012 Deja un comentario

Antonio Machado será el gran protagonista de la nueva entrega de la revista cultural TURIA. Con motivo de cumplirse este año el centenario de la publicación de uno de sus libros más célebres, “Campos de Castilla”, se le rendirá un homenaje en Soria el próximo día 20 de noviembre, a las 20 horas y en el Círculo Amistad Numancia. Más tarde, el 27 de este mismo mes, ese número se dará a conocer en Teruel. Ambos actos tendrán como presentador a Rafael Alarcón Sierra, coordinador del monográfico machadiano y reconocido experto en la obra de uno de los poetas españoles más universales y leídos.

Un total de 19 autores, entre los que destacan nombres propios como los de Joan Manuel Serrat, Luis García Montero, Ian Gibson, James Whiston, Ángel Guinda, Manuel Vilas, Jesús Rubio Jiménez, Antonio Rodríguez Almodóvar, Enrique Baltanás, Gaetano Chiappini, José María Martínez Laseca o Marcos Molinero se dan cita en un cuidado sumario. Sin duda, TURIA brinda a los lectores un atractivo repertorio de artículos, textos de creación y testimonios que permiten una nueva aproximación a uno de los escritores más valiosos de la literatura universal. Leer más…

Antonio Machado y Unamuno (1)

11 diciembre, 2011 Deja un comentario

Más allá del mundo subjetivo

Soria, La Nueva Ideología

A. Cantero

Soria, Hogar y Pueblo. 1975.

En 1917, al escribir el prólogo a Campos de Castilla, dice Machado, algo que hemos de tener en cuenta por ser ciertamente revelador. “Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mi sagrada – allí me casé, allí perdí a mi esposa, a quien adoraba -, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano. Ya era, además, muy otra mi ideología”. No deja de ser significativo que después de cinco años de su marcha de Soria, al evocar su vida en aquella ciudad nos confiese que había algo más en su deuda a Soria que el amor por Leonor y el haber hecho suyo un paisanaje que llama esencial. Dice Machado sin ambigüedades: “Ya era además muy otra mi ideología.”

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Antonio Machado, la Institución Libre de Enseñanza y las Misiones Pedagógicas

En septiembre de 1883 la familia Machado se traslada de Sevilla a Madrid. Poco después, Antonio Machado y sus hermanos ingresan en la Institución Libre de Enseñanza. La influencia institucionista en la formación de Antonio Machado será una prolongación del ambiente intelectual de su propia familia. Tanto su abuelo, Antonio Machado Núñez, como su padre, Antonio Machado Álvarez, mantenían estrechos vínculos con los círculos institucionistas.

En lo que se refiere al interés de Antonio Machado por la poesía popular y el folclore, algo que va a ser básico tanto en su concepción de la poesía como en la dimensión ética de su pensamiento, confluyen, igualmente, la tradición de su familia —la cual, más allá de la dedicación de su padre, se remonta, a través de su abuela, Cipriana Álvarez Durán, al tío de ésta, Agustín Durán, autor de recopilaciones de romances antiguos que reunió en su Romancero general, libro en el que, según sus propias declaraciones, aprendió a leer Machado—y el marcado interés institucionista por los estudios antropológicos y folclóricos.

A través de diversos testimonios, declaraciones personales y diferentes escritos públicos y privados, tenemos constancia del profundo afecto hacia la Institución y el respeto por sus maestros que siempre albergó Antonio Machado. En su obra, tanto en prosa como en verso, es patente la huella que su formación institucionista dejó en su estética y en su pensamiento. Esta filiación se hace evidente cuando su pluma se ocupa de temas como los males que aquejaban a España y el modo de resolverlos, sobre pedagogía o sobre el folclore como raíz última de la poesía. Mención aparte merecen la nota necrológica y el poema que Machado dedicó a Francisco Giner de los Ríos, con motivo de su fallecimiento en 1915. Ambos textos, además de aparecer previamente en otras publicaciones, fueron reproducidos en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza. En carta a Ortega, Machado escribe «Mis versos al maestro querido están hechos con gran amor y superando el dolor que me produjo su muerte».

Otro tanto puede decirse de su relación con Manuel Bartolomé Cossío por quien Machado sintió profunda admiración y enorme gratitud y al que también dedicó diversos textos. Ya en julio de 1912, en otra carta a Ortega y Gasset —en la que, por cierto, alude también a sus años de formación con «esos santos varones de la Institución Libre de Enseñanza»—, Machado dejaba patente su cercanía a las ideas de Giner y de Cossío. «A mí me atrae la vida rural, la vida trágica del campo y del villorrio; creo que de este modo estoy más en contacto con la realidad española […]. Cuando los intelectuales, los sabios, los doctores se dignen ser algo folkloristas y desciendan a estudiar la vida campesina, el llamado problema de nuestra regeneración comenzará a plantearse en términos precisos. Mientras la ciudad no invada al campo —no con productos de desasimilación, sino de nutrición, de cultura—el campo invadirá la ciudad, gobernará —si es que puede gobernar lo inconsciente—, dominará, impulsará la vida española. Esto es lo que pasa hoy. La mentalidad dominante española es de villorrio, campesina, cuando no montaraz». Machado plasmará buena parte de estas ideas en un artículo que titulará «Sobre pedagogía» y que publicará meses después en El Liberal de Madrid; en él cita, como estímulo para sus reflexiones, una conferencia de Manuel Bartolomé Cossío «quien, con profundo tino, ha indicado la conveniencia de enviar los mejores maestros a las escuelas del campo. […] Pero no basta  con enviar maestros —continúa Machado en el mismo artículo—; es preciso enviar también investigadores del alma campesina, hombres que vayan no sólo a enseñar sino a aprender. […] A esa labor de europeizar a España, tan insistentemente aconsejada por el egregio Costa, y que hoy tiene una expresión práctica y concreta en la Junta para Ampliación de Estudios, que manda al extranjero jóvenes estudiosos, hemos de darle su necesario complemento con esta otra labor, no menos fecunda, de los investigadores del alma popular».

En cuanto a su participación en el proyecto de Misiones, Machado mostró un gran interés por esta iniciativa que, en cierta medida, tenía que recordarle la experiencia de la Universidad Popular de Segovia y que, por otra parte, también se refleja en la formulación de esa «Escuela Popular de Sabiduría Superior» de la que habla en su Juan de Mairena. Diversos testimonios de Luis A. Santullano, de Antonio Sánchez Barbudo y de Rafael Dieste recuerdan la asidua presencia de Machado en las reuniones del Patronato de Misiones y su trabajo y particular interés en la organización del Teatro del Pueblo y del Retablo de Fantoches.

NOTA: Texto transcrito del Catálogo de la Exposición  “Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936”, que destacó en 2007 como publicación central en la celebración del 75 aniversario de la creación de las Misiones.  Coeditado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la Residencia de Estudiantes bajo la supervisión de Eugenio Otero, comisario de la exposición, el catálogo incluye una cronología exhaustiva de las Misiones, a partir de la cual se encuadran los detalles específicos de cada actividad, que son abordados por los diversos especialistas encada uno de los aspectos de las Misiones Pedagógicas, siguiendo así la misma estructura en módulos que la exposición.

La exposición, para su presentación en Soria, se completó  con un apartado que desarrolla la importancia de las Misiones Pedagógicas en la provincia de Soria; otro, dedicado a la relación que mantuvo Antonio Machado con la Institución Libre de Enseñanza; y, con motivo del centenario de la llegada de Antonio Machado a Soria en 1907, se ha dedicado un apartado a la relación del poeta con la ciudad. Esta exposición en Soria  se desarrolló en el antiguo edificio del Banco de España entre el 13 de noviembre y el 9 de diciembre de 2007

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Pepe Tudela visita a Antonio Machado en Segovia

Visita a Machado

Publicado por José Tudela en La Voz de Soria, 29-5-1923

Días pasados se organizó en Madrid un sencillo homenaje en honor del gran poeta Antonio Machado. Este homenaje consistió en una visita que sus admiradores de la Corte le hicieron a Segovia, donde Machado tiene su residencia.

Un grupo de escritores y de artistas, todos jóvenes -pues entre la juventud están los más devotos admiradores del poeta- llegó a la bella ciudad castellana para pasar unas horas en su apacible compañía. Como embajador improvisado de la ciudad hermana y de los amigos de Soria, figuré con gozo en esta visita donde todo fue cordialidad y sencilla efusión.

Juntos los amigos viajeros y los amigos segovianos, comimos a la sombra del Pinarillo, frente a la fuerte y elegante mole de la Catedral, presididos por la bondad del poeta amigo. Una comida sin brindis ni discursos, unas cuantas adhesiones de hombres ilustres y para remate de aquel amistoso ágape, la ofrenda y el regalo de una maravillosa poesía leída por Machado y escuchada por todos con el mayor recogimiento.

Después un breve y delicioso paseo por las calles y plazuelas de Segovia, un paseo reposado y tranquilo, al paso lento del poeta, después la despedida cordial en la estación y la vuelta a Madrid cruzando la Sierra de Guadarrama, entre pinares olorosos y jaras y retamas florecidas.
Y al dejar en Segovia al amigo bueno y paternal, al maestro humilde y venerable en su juventud y al excelso poeta, sentía, más que nunca, su ausencia de esta otra ciudad mía, la Soria de sus amores y de sus dolores, ungida para siempre con el sagrado crisma de su emoción poética.

Con un poco de egoísmo, de sano egoísmo, lamentaba al despedirme de él su ausencia de entre nosotros, pues Antonio Machado hubiera sido hoy en Soria, sin él quererlo ni pretenderlo, la norma y la guía de un grupo de jóvenes que hoy añoramos el manso amparo de su bondad y de su comprensión, el consuelo de su paz, un tanto melancólica y el gozo de su charla pausada, ingeniosa y cordial.

Machado, el poeta admirado y predilecto, el amigo fiel y paternal, hubiera sido además para nosotros, inconscientemente, un gran maestro, pues su corazón y su inteligencia tienen la alta y profunda intuición del universo, y por lo tanto, la virtud prolífica de hacer fecundas para el bien y la belleza a las almas que reciben los dones de su alto espíritu.

 

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